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Opinión: Sentémonos a conversar del futuro

A días que termine este año convulso, lleno de retos y de espacios de incertidumbre, es momento de reflexionar que nos deja como aprendizaje.

Para el mundo de la construcción ha sido un año particularmente desafiante, donde hemos tenido que saber preocuparnos del cuidado de nuestros trabajadores y de la producción, como nunca antes lo habíamos hecho en la historia.

Nuestro protocolo sanitario, construido de manera colectiva con los trabajadores, empresarios y expertos, ha permitido mantener a la construcción activa y segura, procurando el cuidado de todos quienes nos desempeñamos en esta gran industria que asumió el desafío de reactivar con seguridad.

Hoy nos sentamos a conversar y a reflexionar en las obras convocados por nuestro gremio, tomándonos un tiempo para dialogar en terreno sobre la seguridad y el autocuidado, pero desde nuestros propios miedos, presentes y futuros, buscando lograr acuerdos que nos permitan continuar construyendo juntos el país.

Hicimos un alto para mirarnos, escuchar y sembrar el futuro, pero por sobre todo nos juntamos para agradecer, por un lado, la valentía de todos y todas quienes están trabajando en las obras en momentos complejos, confiando y construyendo a la vez confianzas. Agradecer el trabajo conjunto con el mundo público, a la dedicación admirable del sector de la salud y los comités paritarios que nos han permitido enfrentar estos tiempos aportando a la solución. Pero, sobre todo, agradecer a la gran familia de la construcción que ha entendido lo fundamental de nuestro trabajo, que es desarrollar Chile y la región con hombres y mujeres que ponen sus talentos al servicio del país y la mejora de la calidad de vida de cada uno de nosotros.

Tuve la fortuna de sentarme a conversar con un grupo de trabajadores en Temuco, quienes en un espacio de confianza abrieron sus almas para contar como vivieron este año. Primero, al inicio de la pandemia, con la incertidumbre de saber si continuarían con sus trabajos. Luego, si es que sería seguro volver a las obras. Y hoy, con la gratitud de haber enfrentado estos desafíos con los resguardos necesarios y el orgullo de formar parte de un momento histórico para la humanidad donde cada uno de ellos fue capaz de enfrentar sus temores y a la vez seguir adelante en un trabajo conjunto, tejiendo una sociedad que actúa y vive de manera distinta.

El gran aprendizaje que nos deja este año tiene que ver con enfrentar nuestros propios miedos, de manera individual y colectiva, proponiendo soluciones creativas que nos permitan seguir adelante construyendo un mundo más empático y que lo mejor de nosotros aporte a generar un futuro próspero, con calidad de vida y sustentabilidad.

Por Claudia Lillo Echeverría / Presidenta Cámara Chilena de la Construcción de Temuco.